Los regalos de la vida

EL Jueves día 20 de Octubre la vida me dio dos sorpresas, o más bien, dos regalos.

Llegue al trabajo después de 20 días de vacaciones y me encontré con la sorpresa de que una de mis abuelitas estaba ya bastante grave, ya no respondía al tratamiento y apenas comía. Me entristecí un poco, pero es el día a día a de mi trabajo. Sabes que rara vez, uno que entra, sale por su propio pie.

Termine mi jornada y quince minutos antes de salir fui a verla. Estaba dormida, respirando con mucha dificultad. Me senté a su lado y comencé a hablarle de todos esos recuerdos que meses y años antes, ella me había contado. A veces historias nuevas, de su burrita Pepa, de la huerta, del vestido marrón que le regalo la señora Antolina, la profesora de la escuela, y otras veces historias que ya me había contado más de tres veces, pero que escuchaba siempre como si fuera la primera vez que la oía.

Al despedirme me incline para besar su frente, y entonces me miro, y me sonrió.

A la mañana siguiente me entere que a eso de las tres y media, falleció, sin un lamento, entera y con fuerza, tal y como había sobrellevado su enfermedad.

 

Ese mismo día, por la tarde, el día 20, me fui al hospital a ver a mi sobrina, que había nacido el día anterior, y a la que solo había visto dormida. Allí estaba, berreando como una loca, moviendo la diminuta cabeza, desesperada por buscar la teta de su madre, a la que una vez, encontrada, se pego como una lapita, y comenzó a succionar. Cuando termino, la cogí, me miro, y me sonrió,

 

Dos sonrisas, dos miradas, una vieja, llena de vivencias, de recuerdos, unos ojos cansados de ver, unos labios marcados por las arrugas, llenos de palabras, de besos, de sonrisas, y la otra, con unos ojos nuevos, inocentes, aun sin estrenar, unos labios pequeños y lisos, esperando sus palabras, sus besos. Creo que guardare estos regalos por el resto de mi vida, recuerdos de un principio y un fin, de cómo siendo tan distintos, podemos llegar a  ser tan iguales.

De una recordare su fuerza, su simpatía y sus historias, y a la otra le deseo, con todo mi cariño, que llene su libro de la vida de recuerdos felices.

 

 

3 comentarios

  1. Sigue así niña, recordando siempre los momentos alegres y bonitos, los malos momentos no vale la pena recordarlos.
    Y ten por seguro que con una tía como tú será más fácil que tu sobrina pueda llenar su libro de la vida de momentos de felicidad.
    Un beso enorme niña.

    1. Guapa, muchas gracias, lo acabo de actualizar xq no se xq no me salia un trocito, igual se me kedo atrás al copiar y pegar, un beso grande muassss

    2. Guapa, muchas gracias, lo acabo de actualizar xq no se xq no me salia un trocito, igual se me kedo atrás al copiar y pegar, un beso grande muassss

      GRrrrrrrr pues no, no me sale ese trocitoooooo jo no se como hacerlo

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