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Son las fuerzas especiales de la conducta humana. Si el hecho de vivir solo es, tal como yo sinceramente creo, un estado de sitio (te creas una serie de exigencias mentales y te niegas a abandonar tu solitario estado hasta que aparece el Supernene), las obsesiones son la quinta columna que, justo cuando te crees a salvo y crees dominar la situación, trepan por las murallas y penetran a través de tus ventanas con las ametralladoras escupiendo ráfagas.
Carol | 7/3/2018
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